Quiebre.


Caminó a la entrada del colegio con termo con café, había tomado casi 10 tazas la noche anterior porque había sido larga, una de las más largas. Un libro atrasado y una prueba de física que lo habían hecho dormir 3 horas. Su pantalón le quedaba largo, la camisa la llevaba afuera y su corbata algo floja, su pelo ya algo largo se escondía debajo de un gorro que le habían regalado sus abuelos, su chaleco holgado lo hacía ver más descuidado aun. No era feo, al contrario, era bastante guapo, pero su poca preocupación personal lo hacía ver mal. Si se hubiera tomado más de 5 minutos en arreglarse por las mañana seguramente sería de los más codiciados de su clase, pero a el no le importaba eso.

Le dolía la cabeza, más de el malestar general que siempre traía, ‘’es porque duermo mal’’ pensó. Claro, llevaba más de una semana durmiendo casi 3 horas diarias, no atendía clases, solo matemática que era lo que realmente le gustaba, un posible genio decía su maestro.

Caminó hasta la entrada de su sala y se sentó solo, alejado de su grupo de amigos, pasaron un par de chicas que lo saludaron y el les respondió con un movimiento desinteresado de su mano. El murmullo constante lo estaba desesperando.

Tocaron el timbre, llegó el profesor a la clase. Pudo sentir el sonido profundo de sus pasos, se comenzó a poner tenso, apretó con rapidez el lápiz mientras el profesor pedía silencio.

-estás bien?- preguntó su compañero de banco-

No pudo responder, apretó la mandíbula, el murmullo de la clase lo hacía sentirse atrapado.

-hey, oye…


Se paró de su puesto y caminó con dificultad hasta el puesto del profesor que se disponía a entregar las pruebas de física.

-pro pro profesor

-dígame

-pue e e do salir?

-no señor, voy a entregar la prueba

-pe pero

-no, tome asiento

Camino con más dificultad hasta su asiento, se quitó el chaleco porque el calor lo estaba sofocando, descubrió que estaba bañado en sudor. Unas niñas al lado hablaban, comentaban sobre otras chicas, chillaban. Estiró su mano y botó el termo al suelo.

-SEÑOR MARTINEZ!

No supo que hacer, fue un movimiento involuntario. Sus compañeros lo miraron en silencio, temblaba.

-QUE ESTÁN VIENDO!?

La voz al fin le salía clara, llena de rabia. Se paró y se pasó las uñas por la cara, rompiéndose la piel. Una de las chicas gritó horrorizada.

-ME DAN ASCO, USTED, SU SISTEMA PARA MEDIR LO QUE SABEMOS, USTED NO SABE NADA! ME IMPORTA UNA PORQUERÍA USTED Y SU FÍSICA, QUE SU FÍSICA ME EXPLIQUE PORQUE SIENTO QUE LA GRAVEDAD ME ESTÁ APLASTANDO.

-señor martinez, cállese.

-CÁLLEME.

En sus ojos por un momento se pudo ver impotencia, no era la escuela, no era la materia, era la presión, toda la presión de la vida lo estaba haciendo quebrarse. Caminó hasta la pizarra y empezó a golpear su cabeza contra ella, una y otra vez, mientras sus compañeras gritaban y otros miraban incrédulos.


-Está durmiendo?

-no se, lo traté de despertar pero no escucha parece

El profesor miró los ojos abiertos y el hilo de sangre que salía de su nariz, la sala quedó en silencio.

Los alumnos estaban confundidos hasta que vieron salir la camilla tapando a su compañero con una sábana blanca, quebrado mentalmente, muerto.
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