El abrazo



Yo reclamo todo el verano que quiero que sea invierno y soy consecuente con lo que digo, amo el frío. Me senté a esperarlo en un asiento que quedaba mirando a la calle, al frente de un mural de colores bonitos y muchos estudiantes que salían de sus colegios y agradezco por estar en Viña y no en clases.
Lo espero 10 minutos y siento frío, el chaleco que me prestó la vez pasada que nos vimos no me abriga nada y huele cada vez menos a el.

En Viña hace más frío que donde vivo yo, acá corre viento. Junto las manos al frente de mi boca y las soplo, juego con el vapor un ratito mientras escucho el disco de su banda intento de punk, me gusta ser la única que lo escucha y entiende lo que quiere decir.
Lo espero 10 minutos más y me siento tonta, llevo un rato acá muriendo de frío para poder verlo, me doy cuenta de que me pegué un viaje gigante solo para verlo a el y siempre estaba la posibilidad de que terminara el día sin verlo y que me fuera a mi casa con pena mundial. Cuando uno ama a alguien (o siente que lo ama, porque igual no sé) uno hace cosas tontas, tan tontas que te parecen tontas aún amando y yo me sentía tonta. ''Lo estoy esperando como las lesas acá'' le iba a decir a mi mamá cuando me llamó para preguntarme a que hora salía el bus de vuelta y ella me habría dicho que cada uno espera como puede nomás.
''Llego en 10, sorry.'' me dice un mensaje de el que me hace saltar porque le pongo mucho volumen al telefono, cuéntate una de vaqueros amigo, siempre tarde. 30 minutos de espera no eran nada para la vida que lo llevaba esperando, porque pucha, siento que jamás he amado tanto a alguien como lo amo a el. Me dieron 20 para las 6 y nos íbamos a juntar a las 5, me hubiera alcanzado demás el tiempo para ir a comprar un café. Mi papá una vez me dijo que la gente que te hacía esperar, como onda para juntarse, no te quería porque no respetaba tu tiempo y sin respeto no hay amor, y pienso en eso, que el no me ama tanto como para dignarse a venir más temprano siendo que yo viajé por el, también pienso que yo siempre llego tarde y lo perdono.
Lo veo caminar desde la otra esquina, no se como lo veo, el es un hobbit (ambos somos) y yo estoy ciega como un topo pero como no verlo, es tan blanquito que refleja la luz, es tan friolento que lleva como mil chalecos, anda con su gorro feo y sus lentes gigantes, se ve perfecto y lo amo más cada segundo.
No me muevo del asiento, lo veo sonreírme cuando cruza la calle y yo escondo las manos en el chaleco, camina rápido hacia mi y yo lo abrazo fuerte, me entierro en el, lo huelo porque extrañaba su olor, miro su cara perfecta y pienso en que me veo fea, lo sigo abrazando.
-me estoy congelando
Lo sigo abrazando, no se si fueron 5 segundos o 3 horas, pero a pesar de todo, el frío y la espera, fue el mejor instante de mi vida.


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