El Peor Tipo De Amor



Alejandra se dirigió cansada y muerta de frío al paradero de la misma forma en que lo había hecho toda la semana, ya no daba más, estaba colapsada y sentía que ya no iba a poder seguir, la semana entera se había dedicado a los últimos trabajos de la universidad y la presión era demasiada. En sus manos brilló su teléfono mostrándole que la canción estaba terminando y que ahora venía Simetría de los Ases Falsos, se sintió un poquito mejor.
La micro se demoró un poco más en llegar que de costumbre, se subió y encontró un asiento vacío, de a poco su día iba mejorando. Se enterró en su abrigo para matar un poco el frío hasta llegar a su destino donde la esperaba su cama y té, harto té.
Dos paraderos después de que Alejandra se subiera se subió Ignacio con su guitarra, Ignacio tenía más frio que Alejandra, el solo andaba con chaleco. Ignacio igual venía de la universidad, ahora iba a trabajar.
Los dedos congelados de Ignacio hicieron sonar las cuerdas lo suficientemente fuerte para que Alejandra lo notara y se sacara los audífonos, ella se sumergió en la canción que ahora interpretaba el y sintió que su día ya no iba a ser ni la mitad de malo de lo que ella había pensado.
Después de un par de canciones el se paseó por los asientos en busca de algunas monedas, cuando iba a pasar por el asiento de Alejandra una señora se bajó, Ignacio ocupó su lugar antes de que ella le pudiera pasar los 500 pesos que tenía en la mano. Alejandra miró por la ventana el resto del camino, tratando de ignorar lo bonito que le había parecido Ignacio.
Ignacio curiosamente se dio vuelta a mirar a Alejandra, a quien mentalmente le había dedicado la última canción que había tocado, en el mismo momento en que Alejandra decidió despegar su mirada de la ventana para mirar a Ignacio. Sus miradas se encontraron, fue incómodo y bonito, ella le sonrió primero y el le respondió con una sonrisa nerviosa pero muy tierna a los ojos de Alejandra, ella apartó la mirada otra vez, se iba a bajar pronto.
Cuando Alejandra llegó a su destino le dedicó una última mirada, acompañada por la última sonrisa, decidió en ese momento que su día no había sido para nada malo.
Camino a casa Alejandra notó que de verdad le había gustado el, algo había en Ignacio que le impediría sacárselo de la cabeza en una semana, como mínimo, se enamoró de el en un segundo y ahora no lo vería más.
Ignacio en cambio siguió el recorrido, al bajar pensó en Alejandra y en su bonita sonrisa, se dio cuenta de que le costaría un rato dejar de dedicarle canciones mentales a esa niña que vio una vez en una micro y que seguramente no vería nunca más.

Ambos se enamoraron, se amaron con el peor tipo de amor que puede existir, el amor de micro.
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