"Papito, no corras" Carta de abierta de Nicolás Copano dirigida a Nicolás Larraín.


El conductor de radio y televisión, Nicolás Copano, se aburrió de las opiniones en contra de sus proyectos y su persona. 
Por esa razón Copano le responde a través de una carta abierta, que leyó en su programa Hashtag. Y la leemos ahora.    



Todos tenemos un tío Pinochetista que en 20 años va a ser como tener un fan de Hitler en la familia. 

A la vez todos somos humanos, y vemos muchas veces más virtudes que defectos discursivos en las personas, por lo tanto y viviendo en paz podemos obviarlo. Para mi Nicolás Larraín es como un tío micrero Pinochetista: un empresario microbusero cuyos mejores tiempos disfruto con Marinakis y el descontrol. Te encariñas con él, aunque atropelle gente. 
Eso representa en mi carrera Nicolás Larraín, quien hoy habló como generalmente lo hace, sin saber mucho, pero con la agresividad de un nuevo rico que no ha tomado libros, de mi persona con una violencia inusitada: como si hubiese usado a su mamá para ganar plata. Me llamó por supuesto tremendamente la atención. Nunca le había respondido los sistematicos comentarios que hace hacia mi persona en su programa de radio descalificando mis proyectos. Creo que hoy, por haber abusado de su medio y haber pedido funa de su público hacia mi persona (como si yo fuera alguien que lo dañase) llego la hora de ponerle orden. Muchos me han comentado que su clasismo al aire es tambien fuente de odio. Eso me exige hablarle desde mi vereda que tiene otros valores.
Larraín abrió la puerta a mi primera oportunidad en TV, como he dicho infinidad de veces públicamente: aun guardo mi primer cheque firmado por el, por 30 mil pesos, por grabar el Top Five a los 15 años. 
Hoy Nicolás no está pasando un buen momento: de capa caída, acosado por las deudas como el mismo ha declarado a los medios, intenta revivir una y otra vez CQC. Mérito de él es que el programa haya durado 10 años: el tipo es un trabajador incesante. 
Pero también es un trabajador de sus tiempos: un todo por las lucas, todo terreno que no para por conseguir hasta la última moneda. ¿Enjuiciarlo por eso? No por favor. Solo acatar los hechos:
Nicolás apoyó la dictadura y votó por el SI. Jamás le importo trabajar para Ricardo Claro (que le prohibió reírse de la iglesia y por lo tanto de todo lo que se le parezca) en el Megavisión del pasado. Ricardo Claro no es el Ratón Mickey como podrán buscar en Google. Dejaré claro los chistes que hemos hecho en radio sobre esto, para que nadie quede afuera: “La UDI en crisis y vuelve CQC. Notable coincidencia. Yo creo que cuando a Ricardo Claro le ofrecieron CQC dijo: Ah, buena onda, CNI y abrió la puerta” Ja. Fin del chiste. Pasamos a presentar canción. Después hablamos del error de Feito y la defensa de Labbé desde la gestión. Siempre es así, ese es el programa. Nosotros decimos las cosas, caiga quien caiga. No es nada distinto a lo que él ha dicho de mí en su espacio radial durante años, iluminando siempre con alegría los fracasos (jamás los exitos) que he tenido en una carrera de 10 años sin ningún apellido de por medio. Solo con méritos, ayuda y paciencia de gente buena. 
Esta mañana Larraín (vuelvo a decir, de capa caída) intentó pelear conmigo desde su programa de radio. Me provocó una ternura intensa. Quería que le respondiera y así generar un escándalo que le sirviese. Sus fans por Twitter, me decían que “en una dictadura, me van a hacer desaparecer” y “que estoy aconsejado por Osvaldo Andrade”. Como anoche me dijeron que estaba aconsejado por Jovino Novoa, luego de que Esnaola mostrara los vínculos familiares en el gobierno, estoy en un divertido empate.
Larraín es un trabajador de su tiempo: un hombre que ha entregado a su familia (los malintencionados dirán vendido) en cámara una y otra vez para poder dar la pelea, es incapaz de hacer daño. Es como un león de circo viejo, haciendo los últimos trucos. Es inofensivo. O eso le ha querido hacer creer a muchos. Por eso, cuando un ex productor del programa me ofreció ser notero, en el peor momento del programa lo rechacé por Kel Calderón, no por él. Aclaro esto por si el pensó que era algo personal en su momento y eso lo impulsa en su violencia.
Ahora ¿por qué va por mí en esta pasada? Sospecho, como un abuelito que no se tomó su medicina, por varias cosas:
1.- No soy de ninguna familia de apellido vinoso. Con Sebastián Eyzaguirre se le hizo. Y aún no sabemos qué secreto le sabe. 
2.- Quizás necesita matar el fantasma de que yo pase por el mismo canal de cable y teníamos buenas críticas y un rating mejor, a la 1 AM.
3.- Me ve como una amenaza. 
Respecto a esto último, no pienses eso. Yo no me pelearía contigo como nunca tampoco necesite mucho de ti y por eso agradezco genuinamente la oportunidad que me otorgaste. Trabajamos con productores en común (que tambien me comentaron lo que tu pensabas de mi y fue decepcionante) y eso es gracias a ti. Como tú sabes, y como todo el medio sabe yo aprendo, hago mi pega con pasión y me voy. No tengo muchos amigos en esto y si me jalan el cable ya está: no soy dueño de nada. Es el público el que me tiene donde estoy. Yo soy un empleado (como miles de chilenos) en lo tradicional y en Internet efectivamente tengo un emprendimiento. Deberías venir a hacerme una charla, como las que ganaste en la Corfo en el gobierno de Piñera.
Lo que me gusta es comunicar. No me gusta hacer sentir bien a quien no lo merece. Trabajo para la audiencia. No soy Fresco, soy más bien natural y jamás a la postre del dueño de turno. “Papito, no corras” como rezaban las estampitas de las micros. No queremos que sigas chocando.


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