Imagínate.


-Todo bien? La pizza está encima de la mesa y volveremos a las 12 como mucho.

Martina estaba de cumpleaños el 14 de Febrero, sus papás siempre celebraban su cumpleaños con globos de corazones rojos y siempre sus amigos terminaban regalándole ositos de peluche y chocolates, Martina odiaba su cumpleaños. Martina cumplía 17 este año, le pidió a sus papás que se regalaran una cena para ellos, que ella no quería nada, la pasaría con su mejor amigo viendo alguna película y comerían pizza, nada de cumpleaños, nada de día del amor para ella.

-disfruten- dijo ella cerrando la puerta y sonriendo- bueno, netflix.
-no se si podría pensar en un 14 de febrero más romántico
-no tienes novia, así que esto es lo más romántico que se pondrá para ti hoy

Daniel era su amigo desde siempre, iban juntos al mismo colegio, vivían a dos cuadras de distancia hace 17 años y cada cosa que sabían la habían aprendido juntos, habían leído los mismos libros y escuchado la misma música siempre, a el le gustaba ella, pero siempre habían sido amigos, no había entrado en la friendzone porque jamás había existido otra posición en su relación. Martina paseaba por las mil y un categorías de Netflix para encontrar una película que ver con una cara de concentración que la hacía ver graciosa y más hermosa que en cualquier otro momento. Daniel sonrió al darse cuenta de que la miraba fijamente, como un loco.

-te traje un regalo
-te dije que no quería nada
-si se.

Daniel metió la mano a su mochila y sacó un cd, en la tapa de su caja se leía ‘’Canciones para Martina’’.

-lo grabé yo, así que no cuenta como regalo comprado
Martina lo abrazó como siempre lo abrazaba, fuerte pero suave al mismo tiempo, como si no lo quisiera soltar pero tampoco lastimar, como una niña abraza a su mejor amigo. Abrió la caja y sacó el improvisado libro de canciones que el había hecho con hojas de su cuaderno y que había decorado con sus dibujos, esos que tanto le gustaban a ella.

-la primera canción- dijo el muy suave, interrumpiéndose con una tos falsa- es como que Silvio te la hubiera escrito a pedido mío.

Estaba sudando, le había dicho que le gustaba, le había dicho entre líneas pero lo había hecho. Martina levantó la cabeza del libro y le sonrió a su amigo.

-entonces después de la película escucharemos que tiene que decirme Silvio.

Por mucho que a el le gustara Pulp Fiction la película se le hizo eterna y por mucho que disfrutara de comer pizza aquella estaba intragable, tenía un nudo en la garganta y repasaba mentalmente ese discurso que Martina muchas veces le había dado: El amor es estúpido, bueno, no el amor, la idea que todos tiene de amor, esa cosa de las relaciones y de estar todo el día pegado a alguien y llenarlo de regalos y llenarte de memorias para que después todo se tira a la basura y quedes llenos de recuerdos que después comienzas a odiar, lleno de canciones buenas que después detestas por dedicar a ese alguien que creíste especial, esa idea de que todos tenemos que encontrar a nuestra alma gemela es tan tonta como pensar que no somos seres individuales que podemos conseguir cosas por nosotros mismos, que necesitamos de alguien para lograr cosas, es todo tan imbécil y lleno de películas con soundtracks babosos.

Daniel lo repasaba callando los diálogos de la película para poder enfrentarse a perder a su mejor amiga por no poder aguantar ese sentimiento que estaba a punto de vomitarle en la cara a Martina (o quizás era la pizza).

-bueno- dijo ella al terminar la película- escuchémosla.
-Martina…
Martina escuchó sonar esas cuerdas en la radio de su casa, seguidas por esas palabras que había escuchado tantas veces a su papá cantar dedicadas a su madre
-se llama imagínate
-si se, mi papá se la canta a mi mamá

Martina miró la radio y no quiso darse vuelta a mirarlo a el pero eventualmente lo hizo.

-Martina, yo se lo que piensas  del amor y de esas cosas, yo se, pero ya no podía aguantarme- el estaba a punto de romper a llorar ante la mirada neutra de su amiga-
Ella lo miró con una sonrisa en la cara, caminó hacia el y lo abrazó, después le susurró al oído:

-yo te tenía chocolates 


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