Heart of a Dog.



Escrito por: Sofía Peña 


Las despedidas pueden ser largas, duras y complejas, sobretodo cuando quien debe partir es un ser querido. Extrañar parece ser lo que más odiamos, pero probablemente hay formas de hacer llevadero este sufrimiento, y quizás comenzar a buscar un poco de serenidad. 


Laurie Anderson expone su arte en este metraje. Absorbe al espectador, lo toma de la mano y le pide que lo acompañe en el descubrimiento de la artista, y a la vez, que aprecie lo que va ocurriendo. Los videos, los paisajes, la música y algunas frases, que se suman a la narración de Anderson, parece un sueño lejano de nuestra realidad. 


El amor por Lolabelle solo es el punto de partida, ya que la cinta termina hablando de la vida. Anderson y su filosofía son el componente esencial de esta pieza audiovisual. El acierto de mezclar escenas, como también el juego con los sonidos, brindan solidez y ensimisma favorablemente a quienes observan, se vuelve personal.


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